Se que el título de esta entrada puede llevar a la confusión así que voy aclarar el tema, aunque muchos de vosotros ya sabréis a que me refiero y compartáis mi opinión. Lógicamente es imposible que los vehículos a motor dejen de circular por algunas zonas del campo, que sería de esos agricultores, pastores, agentes forestales o simples domingueros o aficionados a la naturaleza .
Pero que decir de esas motos de poca o gran cilindrada, los “quads” o esos 4X4 tuneados que con sus rugidos y neumáticos de tacos hacen trizas la tranquilidad de nuestros campos y montañas jodiendo intensivamente a esa fauna, flora amenazada o no , o las tierras de ese sencillo agricultor o pastor.
Y como no, también que nos jode, y mucho, a cualquier aficionado a la naturaleza que salimos al campo para observar , desconectar , sentir esa tranquilidad y respirar ese aire puro , y que de repente unos gilipollas y “terroristas” se proponen cargarse con la supuesta intención también de disfrutar de esa naturaleza.

Pues bien , hace una semana, una tranquila tarde de “sabadete primaveral” y aprovechando que andaba por el pueblo me dispuse a ascender al Puerto del Espino y del Cerezo para inventariar algunas fuentes .
Tras la caminata y ascensión por esas serpenteantes veredas de cabras que surcan la sierra de Alhucemas por fin alcancé mi objetivo, La fuente del Espino, me encontraba en plena faena, con mi cámara, cogiendo algunos datillos y husmeando sigilosamente por ese bonito enclave de montaña. Aún quedaba al menos una hora de ese soleado día, la luz empezaba a bajar su intensidad, y el silbido del viento sobre las atochas y piornos, solamente era interrumpido con el graznido de las chovas piquirojas bajo los cortados ,o alguna collalba negra que se acercaba por la fuente para beber.

Pero de repente, escucho unos estruendos, y tres potentes motos aparecen a unos metros por encima de mía, justo en el Puerto del Espino, se paran por unos instantes. La rabia e impotencia surgen de mi interior ,así que cuando me dispongo a informarles que se encuentran en la zona de alta protección de un Parque Natural, y que está prohibido por la legislación forestal la circulación de cualquier vehículo a motor,
arrancan sus motores y salen rápidamente dirigiéndose hacia el Puerto del Cerezo. Por una zona de canchales, donde se asienta una vegetación rupícola, y bajo unos cortados calizos donde probablemente aniden algunas aves rapaces como el halcón peregrino.

No me quedó otra que acordarme de sus “inocentes” madres y por unos instantes casi desearles que pusieran a prueba la dureza de su desprotegida caja craneal al estamparse con alguna roca descendiendo hacia los Villares y el Arrimadizo.
Mientras tanto el sol ha descendido hacial el horizonte, una tenue luz rojiza lo impregna todo y poco a poco empieza a ocultarse hasta el próximo día tras esos pueblos y olivares de la lejana andalucía occidental. EL frío empieza a penetrar en mi cuerpo , no hay luna y hay que darse prisa para bajar, los malas sensaciones desaparecen y la tranquilidad vuelve a ese mágico lugar.